El 3 de mayo del año en curso, Bad Religion sacó un nuevo disco: Age of Unreason. Álbum que se suma a los dieciséis, resultando en diecisiete, álbumes de estudio de una de las bandas de punk rock más productivas, presentes y representativas del género, desde hace ya treinta y nueve años, de 1980 al 2019 (¡Puff!). Éste es el primer disco con Mike Dimkich como guitarrista y Jamie Miller como baterista, reemplazando a Greg Hetson y a Brooks Wackerman, respectivamente; además, de ser el primero producido por Carlos de la Garza: productor e ingeniero de bandas como Paramore, M83, Jimmy Eat World, Wolf Alice, Tegan and Sara y Best Coast, entre otras; ganador de un Grammy por el disco de Ziggy Marley en el 2016. Age of Unreason no es sólo relevante por lo anterior: por sus nuevos integrantes y el nuevo sonido, sino porque marca el regreso de Bad Religion con un nuevo álbum de estudio, después de seis años de sequía, pues el último, True North salió en el 2013.

La buena noticia no es únicamente la anterior. El año pasado Bad Religion vino a México como parte del festival Hell & Heaven, ¿todo mundo lo recuerda? La lluvia y el mosh pit? Las cabelleras largas en el aire dando vueltas, los tatuajes, los estoperoles. ¿Sí? ¡Pues este año regresan! Ahora con nuevo disco y un show en solitario. Podremos verlos el 4 de noviembre en el Pepsi Center, y la venta de boletos comienza a partir del nueve de agosto. Un show imperdible, no sólo porque vivir un concierto de punk es una experiencia única y energizante, sino por lo legendaria y relevante que es como banda Bad Religion.

El género en el que Bad Religion queda encasillado sigue siendo algo entre el punk rock, el skate punk y el hardcore melódico; imposible de decepcionar a quienes hayan (o hayamos) seguido su carrera de cerca (probablemente no completa, pues muchos de sus seguidores nacimos a finales de los ochenta o principios de los noventa); aunque en Age of Unreason podamos escuchar ritmos más bien positivos y animados, tanto en la melodía de las canciones como en sus letras, pese a los temas oscuros y profundos que tratan dentro de éste. Además de las armonías en la voz y en los instrumentos, como acostumbra la banda, hallamos una vez más, en cada una de las quince canciones, un vocabulario sofisticado y poderoso, y no sólo para una banda de punk, sino para cualquiera que escriba o pretenda escribir música, se caracteriza por retar a quienes la escuchen, tanto con su música, como con sus letras, buscando apelar a nuestra humanidad, razón y consciencia.

 Age of Reason continúa con los temas que la banda persigue desde que empezaron, concentrándose en el mundo político del que actualmente somos parte. Es un disco-respuesta, un disco-protesta, un disco-búsqueda, que aboga y lucha por esos valores verdaderos, de libertad, de igualdad, de tolerancia y ciencia, que están en peligro de desaparecer. No lo permitamos. Bad Religion: 4 de noviembre en el Pepsi Center. Cinco integrantes con más de cincuenta años, en promedio. Nueva música y letras poderosas. El público bañado en sudor y los puños en el aire, todos unidos en una búsqueda y una respuesta, una lucha, una manifestación que quién sabe qué resuelva, pero nomás por eso, vale la pena.